Vivimos en un momento de la historia, donde ciertas cosas como instituciones y personajes desaparecen o pierden la reputación social que tenían. este es el caso del León de la Metro cuyas deudas económicas le han llevado a la ruina. La pregunta que me hago es ¿Tiempos pasados fueron mejores que los actuales? no lo sé, pero adjunto una noticia relacionada con lo contado.
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El león de la Metro deja de rugir
La histórica productora cinematográfica estadounidense tiene una deuda cercana a los 1.180 millones de euros que deberá abonar en dos plazos; de momento, ya se han paralizado proyectos como "The Hobbit" yla saga de James Bond.
Andoni Iturbe
- Jueves, 15 de Julio de 2010 - Actualizado a las 04:29h.
- En los tiempos de Lo que el viento se llevó las películas pertenecían a los estudios que blindaban a sus estrellas. En el nuevo Hollywood, en cambio, los estudios han perdido el peso que tenían. Metro Goldwin Mayer ha sido el que peor ha afrontado los cambios sustanciales en la industria y ha aguantado con dificultad en el competitivo mundo del cine. En la Metro se enorgullecían de contar con los actores más populares del mundo, pero las mismas estrellas se congratulaban por tener la oportunidad de pertenecer a los estudios más famosos y rentables de toda la historia del cine.
En su época dorada el gran estudio materializaba la admiración de todos los profesionales que veían en el rugido del león el símbolo de un trabajo bien realizado y un sistema categórico y jerárquico que sacaba lo mejor de cada uno de sus miles de empleados. Llegó a tener 6.000 empleados y más estrellas que el firmamento: a Clark Gable en los 30; a Spencer Tracy en los 40 o a Mickey Rooney. A golpe de fichajes y un sistema de trabajo admirable, su ascenso al Olimpo de los sueños ratificó su marca y prestigio. "Hazlo a lo grande, hazlo bien y con elegancia". Ése fue su lema en sus grandes musicales y en películas tan históricas como Ben Hur, El mago de Oz, Mogambo o Quo Vadis.
Dentro de la constelación de estrellas de la Metro brillaba Greta Garbo, una actriz excepcional que dio un doble salto mortal al pasar del cine mudo al sonoro y cambiar de registro. Louis Mayer, el dueño de la Metro era experto en cuidar a sus actrices: Norma Shearer, Jean Harlow o Joan Crawford. Otras iban en camino. Judy Garland, que se estrenó en el mundo del cine cantando La cucaracha, decía que la Metro estaba obsesionado con Shirley Temple. Una de las leyendas, o los rumores convertidos en historias populares, asevera que Garland fue martirizada por MGM. Otras no pudieron escaparse del milagro del cine. Elizabeth Taylor pisó por primera vez lo estudios a los 10 años y se quedó para siempre.
La Metro fue el único gran estudio que consiguió revolucionar el mundo del cine con una actuación de marketing incuestionable controlando todo el proceso que convierte en una película en un éxito o en un fracaso: compra de las primeras grandes salas de exhibición, grandísimos platós, el control de la publicidad en las radios y en la prensa, la contratación de los mejores técnicos artísticos y las mejores estrellas.
Fueron los primeros que apostaron por el color a costa de unas inversiones millonarias. Tras la aparición de la televisión, y la guerra de poderes entre los accionistas en la década de los 50, La Metro empezó una larga decadencia que se ha acentuado en los últimos años. El león ya no ruge igual. Y poco a poco su voz se silencia ante la indiferencia de los estudios y la falta de la nostalgia de una industria que mira hacia el futuro: las nuevas tecnologías, el 3D y la creación de nuevas estrellas.
En Hollywood hay un dicho: Pon luz donde hay dinero. Y la Metro, en manos de Sony, la empresa de telecomunicaciones Comcast y las financieras Providence Equity y TPG Capital, está casi a oscuras. Acumula un déficit de 2.912 millones de euros a pesar de su espectacular tesoro: sus películas. Pero las ventas de los dvd no han sido espectaculares. El tiempo corre en su contra y ya ha pedido una sexta prórroga para el pago de cerca de 393 millones de euros que tiene que realizar mañana.
En junio de 2011 vencerá una letra mayor estimada en 787 millones de euros y para 2012 la deuda debería estar resuelta, si se cumplen los plazos, lo que parece improbable. De momento, muchos proyectos permanecerán paralizados, entre ellos The Hobbit y la saga de James Bond.
Si Louis Mayer, el artífice del éxito primero de su estudio, levantara la cabeza encontraría emborronado el estudio al que le dio personalidad. Con historia pero sin memoria. En 1964, un magnate dueño de casinos y hoteles de Las Vegas se convirtió en socio mayoritario de la MGM por 80 millones de dólares y no tuvo mejor idea que prestarse a una operación muy arriesgada para poder costear la construcción del Primer Grand Hotel MGM de Las Vegas. Todo muy americano. No dudó en poner en venta sus míticos activos (vestuario, atrezo..) con la mala fortuna de que un incendió arrasó el hotel.
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viernes, 16 de julio de 2010
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